martes, 22 de noviembre de 2011

‎- ¿Me odias? - Pregunto el muchacho.
- ¿Tan importante te crees para ganarte mi odio?
- ¿Que hice para que me desprecies? me duele que me trates así
- Y ami me dolió que me ignoraras, que te olvidaras de mi presencia ¿Sabes? todos sufrimos y tu no eres la excepción.
- Si te lastime enserio no fue mi intención, yo se que ignorante te daño, pero que quieres que haga, no puedo hacer nada para volver el tiempo atrás para que jamás lo hubiera hecho, no puedo hacer eso.
- No, podrías hacer algo mejor – hizo una pausa - devuelve el tiempo al momento que te conocí y poder borrarte de mi vida, de todo.
- ¿Enserio quieres olvidar todo esto? no puedes quererlo, dime que no lo quieres
- Es lo que más deseo en este momento.
- ¿Segura? – Dijo con su voz quebrada
- Si, no sabes el daño que haz hecho, si esto jama hubiera pasado me hubiera ahorrado muchas cosas, me hubiera evitado el sufrimiento en vano.
- ¿Tanto mal te hice? – derramo unas cuantas lágrimas y agacho la cabeza.

Ella tomo su mentón entre sus manos alcanzándolo para encontrarse con esa mirada que tanto amaba. Limpio sus lagrimas con delicadeza y luego volvió a su postura frívola en la que se encontraba hace unos instantes.

- Ni te imaginas cuanto
- Se que pedir perdón no arreglara nada y no borra todo tu sufrimiento
- No, no lo ara, nada lo que hagas lo ara
- Perdóname – Dijo acercándose cada vez mas a ella.
- No sabes lo que me encantaría hacerlo, pero no me engañare a mi misma diciéndome que te perdone cuando no es cierto – dijo alejándolo - yo mejor me voy
- Puedes esconderte, pero no te libraras de tu destino
- Es verdad, pero tú no eres mi destino.

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